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sábado, 17 de agosto de 2013

Dentro de un sueño (La sombra de tu sonrisa)






Es un paisaje muy silencioso, lleno de elementos surrealistas, ahora mismo comienzo a despertar de la realidad. Estoy en medio de la calle, la gente transita sin percatarse de mi presencia in promptu. La música del mundo real ha logrado penetrar en este mundo onírico. Las aceras asoman hacia barrancos, al fondo corre un río con cause tranquilo, se escucha el murmullo de su paso entre las rocas, he decidido bajar un poco, todo es agradable entre las ramas, el agua es clara pero parace un río que no aloja vida dentro de sí. Vadeo en cualquier dirección, y encuentro causes mezclados con estructuras humanas, el cause se reduce y repentínamente aumenta, por lo que me he quedado a observar estos cambios, mientras escucho a lo lejos que alguien llama mi nombre. No se entiende cúal nombre, sin embargo, sé que se trata de mí. El crepúsculo lanza su primer penumbra.

No quiero estar más en ese lugar, necesito ver a alguien conocido, es por ello que decido recrear un grupo muy grande de personas dentro de un local al aire libre. El bullicio de la gente inunda el ambiente, me sigo sintiendo sólo, a pesar de ello, me encuentro con algunos camaradas de mis años mozos, los llamo y salimos de aquél lugar. Tratando de recordar los viejos tiempos, los llevo al edificio en que vive Beatriz: Se trata de un gran condominio de ladrillo de dimensiones inimaginables, con un patio enorme y pasillos angostos y oscuros, el interior es frío y abrumadoramente silencioso. Nos hemos sentado a palticar de las antiguas andanzas, de los amores incompletos y otros relatos que han sido parte de nuestras vidas. Los cuatro estamos ahí, viendo hacia la ventada donde te encuentras dibujada, frente a una maquina de coser, y te vemos con nostalgia y fulgor en los ojos, Beatriz. El agua cae del edificio y no se dónde nace la caída, tampoco se escucha a dónde va a parar. Yo quisera llamarte y ver de cerca tu sonrisa., pero no encuentro, esta vez, más que penumbras. Ha terminado mi lucidez. tampoco en este mundo puedo tenerte a mi lado, tampoco me ha sido posible termianr con este problema mental, y lo traigo a cuestas como un villano filtrado en este hermoso mundo dominado por resplandores sin cesar. He sido sometido al desconsuelo y dolor por mi parte más subjetiva. he convertido todo en una borrasca y me he dejado arrastrar por ella, me he dejado llevar inútilmente por un recuerdo que no te traerá de vuelta.

Perdí  todo, me duermo en el sueño y despierto en el mundo real. Por ahora no encuentro llaves que me lleven de vuelta a aquél mundo que dejé suspendido hace mucho tiempo, tiempo congelado que espera debajo de mis vidas anteriores. La búsqueda incanzable e interminable por encontrar la nada, lo inexistente, la causa perdida. Ahí voy yo, luchando y resistiendo los embates del destino consumado. Pero espero que en esta senda encuentre la llave de salida, la cual, después de tanto hurgar en el pensamiento, me devuelva al tiempo y mundo original del que vengo, para incorporarme a mi verdadera lucha.

Tú quedarás suspensa en las estrellas, expandiendo tu recuerdo interninable, con lo cual estás y no estás, te has quedado atrapada en la complejidad de tu paradoja. Volveré no sé cuantas veces más, y después ya no lo haré más. Porque en mi insignificancia de humano, necesitaría de todos los seres habidos y por haber, con su mentes y recuerdos, para intentar abarcar lo que tú ya has habitado desde la génesis del universo. Por eso, descansaré en el plácido sueño de la muerte, recreando mundos con las cenizas de los dioses asesinados, y reteniendo la dicotomía del tiempo para que esta vez, nada escape.



sábado, 6 de julio de 2013

Beta Tauri





No ha escampado, estamos rodeados de lodo. Los niños se divierten entre las aguas chocolatosas , los cerros se ven verdes por la hierba que los cubre con gran frescura. Se acerca la neblina, poco a poco los rededores se van opacando, los bordes de las cosas pierden nitidez. te pido que nos retiremos.

— ¡Vamos, Enilda! también dile a los niños que ya es hora de irse.

Me ves fijamente y sonríes. Las gotas de la lluvia escurren por tus labios. volteas y llamas a los niños con voz dulce e inexorable; ellos se acercan pero no paran de jugar. Te tomo de la mano y a ellos también, los cuatro caminamos en medio de la lluvia , por el camino apenas dibujado suavemente. Mientras, alguien desde el puente que cruza el río, ve nuestras siluetas alejándose. Lleva el esqueleto de un paraguas abierto, está parado allí sin moverse. No se ve su rostro. ¿Qué pensará?

Enilda ha volteado  y se detiene. Los niños siguen avanzando y brincan y juegan por todos lados. Ella se acerca y me pregunta en voz baja:


— ¿Qué buscas en esta vida que no has encontrado?

 Aquél hombre sigue sin moverse, sólo se ve la silueta inmutable entre el paisaje opaco. Entonces yo, después de pensar un poco la pregunta respondo sonriendo.

— Busco la luz de una estrella inalcanzable.
— ¿Por falta de luz es que tienes esa mirada tan triste y vacía?
— Tal vez — le respondo—.
— ¿A quién has perdido en tu largo camino?
— Eso no lo sé, el vacío que me consume no tiene que ver con algo o con alguien que haya perdido, es sólo por falta de luz, como un cansancio de mi alma.
— Voy a pedirte algo.
— Que no sea una estrella, por favor   
— ¿Por qué no? 
— Porque en cuanto la encuentre deboraré su luz.
— Está bien...— haces una pausa y bajas la mirada, mientras el agua sigue escurriendo  por nuestros rostros, y vuelves a sonreir—. Cuando tengas esa luz que buscas y que te hace falta, no te olvides de nosotros.


 

miércoles, 27 de marzo de 2013

Mortis causa



En el núcleo de este universo se libra una batalla cruenta entre la luz y la oscuridad. Un fenómeno que desencadena fuerzas inimaginables, incomprensibles, inconmensurables e inexpugnables para seres nimios como los mortales.

De esa forma tan devastadora, y que a fin de cuentas la violencia, en ese núcleo, mantiene vivo al universo, así, mantengo vivo ese sentimiento inefable dentro de mí.

Tan absurdo y necesario es que tú con tu luz y yo con mi oscuridad luchemos sempiternamente para darle fuerza a este lazo irrompible que se ha formado y que tiene como propósito dar forma, movimiento y vida al universo onírico que parece tan lejano a veces y tan cerca otras más.



sábado, 16 de marzo de 2013

La aurora (Ethos)



Volteé a ver el firmamento encontrándolo desgarrado, y vi la herida,  un montón de nubes penetradas por la aurora de la esfera sol, que dejaba asomar del otro lado el límpido vientre celeste. Cayeron entonces las ánimas del pretérito, todas de un golpe,  y se enterraron en el corazón oprimiéndolo. La luz cegó los ojos de los hombres que después de un luengo periodo de umbra y frialdad habían limpiado sus mentes y recuperado la fuerza y el deseo de volver a nacer en medio de una tarde gélida y luminosa. El fulgor de sus ojos tenía esperanza y felicidad. 

Yo me sostuve en una rodilla y lleve la mano al pecho, pensando en los días de verano e invierno, así como todas las estaciones, recordando muchas cosas y perdiendo la vista entre tantas ráfagas de las mientes. Era una muerte dolorosa  que no me podía derribar del todo, me mantenía inerte al momento,  entre una lluvia de meteoritos de luz que atravesaban la atmósfera de mi alma, impactando  y penetrando las capas más profundas, mandando a volar millones de fragmentos de la vida que yo retenía en mi fuero interno, liberando toda su energía y dejando una celebración de escombros regados por lo que quedaba de mi ser.

Estaba al centro de un patio, las ruinas y su silencio habían sido un delgado escudo que fue perpretado con gran facilidad. Fuera de ahí se escuchaba el murmullo y ruido propio de un tropel. Eran los hombres y sus mujeres, los niños, los ancianos y los jóvenes. Todos rebosaban en felicidad y , mientras tanto, yo me hundía y era profanado, arrebatado de mi fuerza y salud. La luz me ahogaba y sacudía mi alma como un ribete al viento. Nadie veía el cuerpo en posición inexorable en medio de aquel patio antiquísimo, resistiendo los embates de la aurora que por fin tocaba la superficie. 

Así estuve por más de 5 minutos, muriendo y sucumbiendo por dentro, y por fuera, sintiendo el calor y movimiento de la humanidad que vivía un acceso de euforia. La explosión en mis adentros fue instantánea. Siguió una onda de expansión de los recuerdos que por su peso y sujetos a la  fuerza de atracción de mi ethos volvieron a caer, fragmentados, dejando la oportunidad de erosionarlos o absorberlos para crear nuevos momentos. Después me cubrió una espesa neblina que me ocultó, me arropaba y cubría de la luz.  Por unos momentos me sentí tranquilo, así que respiré liberando un poco de tensión, aunque seguí en la misma posición sin moverme. Abrí los ojos esperando ver los miembros de mi cuerpo que me dieran la nueva de seguir físicamente vivo. Ahí estaba, yo, apoyado con el codo sobre la pierna y la palma de la mano al pecho: ya todo era diáfano.

Había yo esperado la muerte hace tanto tiempo y hoy por fin ha acaecido el momento. La luz se ha asomado y cae de forma constante a nuestros ojos. He recuperado el movimiento, y es que la escena que se ha dejado venir ha tomado a todos por sorpresa, por ahora lux aeterna vive en nosotros, ha abierto las puertas del cielo embadurnado de nubes suavemente dibujadas, la luz es bienvenida de vuelta para hacer crecer la esperanza recién nacida en los corazones de la humanidad.

lunes, 25 de febrero de 2013

Oceansize.



Oceansize fue una banda formado a finales de los años 90, exactamente en el 98. Un año después de su formación, en el 99, edito su primer EP, llamado Amputee, dónde la canción Amputee se pregunta sí un hombre con un brazo amputado puede amar. Casi doce años después, en un día como hoy, pero hace dos años, la banda anuncia a través de su página de internet que su viaje como banda había terminado. No se dieron explicaciones de su separación, lo más que dijeron fue que había sido algo que había crecido en el interior y que simplemente no se podía seguir ignorando.

En total grabaron cuatro discos, Effloresce (2003), Everyone Into Position (2005), Frames (2007), y Self Preserved While the Bodies Float Up (2010), curiosamente todos editados en los meses de septiembre u octubre. También grabaron cinco EP’s, Amputee (1999), A very Still Movement (2001), Relapse (2002), Music For Nurses (2004), y Home And Minor (2009). Los tres primeros EP’s fueron la base para Effloresce. También tiene una caja llamada Feed to Feed que contiene los tres primeros discos grabados en vivo en su totalidad.

La historia de Oceansize comenzó cuando se conocieron en la Universidad de Salford, eran estudiantes de música, y ninguno de ellos se conocían antes de llegar a la universidad. Y aunque la Universidad es de Manchester, ninguno de ellos era de allí. Todos ellos tocaban en bandas diferentes, y de alguna manera decidieron que querían empezar a tocar juntos, sólo para “palomear”, y desde que lo hicieron por primera vez, sintieron que tenían algo especial. Fue sin embargo hasta que todos terminaron sus respectivos cursos que decidieron formar una banda y se mudaron todos de manera permanente a Manchester.

El nombre de Oceansize proviene de una canción de Jane’s Adiction, llamada Ocean Size, que si bien Jane’s Adiction no es una de influencias marcadas en la banda, sirvió para que el, en ese entonces, bajista, Jon Hollis, lo sugiriera. Hollis dejó la banda después de la grabación del elepé Everyone Into Position. 

Oceansize, fue considerado durante sus doce años de existencia, como una banda de rock progresivo. Sin embargo, y desde mi punto de vista, no fue una banda que se haya formado pensando en que es a lo que iban a sonar y los clasificaran de alguna u de otra forma. Eso lo puedo entender a través de sus discos. Y es aquí cuando llego a la conclusión, que de lo único que se preocupaban y estaban realmente interesados era en la esencia de su música.

Usualmente se les consideró de que su música no era algo fácil de digerir, al menos no al instante. Usualmente la gente no entiende a la banda en primera instancia, se tiene que poner atención en cada pasaje que transcurre. Lo que puedo decir es que sí el Progresivo es etéreo y complejo y que tal vez las canciones tienen tres o cuatro movimientos diferentes en una pieza de diez minutos, entonces sí, son una banda de progresivo.

Alguna vez, en una búsqueda por lograr una etiqueta sobre ellos, los llegaron a comparar con The Mars Volta, dado que Mars Volta, definitivamente son progresivos en una forma más tradicional, influenciados por el progresivo de los setenta marcadamente, inclusive sonando muchas veces a King Crimson. Pero definitivamente, Oceansize no suena a The Mars Volta, y a ninguna banda de rock progresivo. Puede que el aspecto técnico y complejo de la música fue confundido con el termino Progresivo. Y Oceansize, definitivamente, tenía una manera diferente de enfoque y de propuesta en la música. No eran la típica banda de pacotilla que se creían geniales y de otro mundo, llenos de satisfacción por haber terminado algo demasiado banal, y lo único que podías escuchar de ellos era verso-coro-verso-coro- sección media-coro-coro-y más coros, y eso era todo. Conseguías producir una línea de mierda comercial. Y ¿en realidad eso es todo? ¿Eso es la música? No, la música no es una formula como lo han hecho creer. No es una coca cola. La música no es una formula, se deben de buscar la esencia de uno mismo para poder transmitir algo. Eso es lo que Oceansize hizo en sus doce años de historia. 

Oceansize nunca escribió, o tal vez se les fueron un par de canciones, con un fin en especifico. Si escuchas la música, te das cuenta la manera en como se fue modificando a lo largo de los años, si bien es cierto que cosas fundamentales como los tiempos, las afinaciones diferentes en la mayoría de las canciones se volvieron un sello, siempre había algo que la forma de llegar a una canción era diferente. Se puede escuchar como es la aportación de cada uno de los integrantes si analizas bien una canción. 

También el hecho de haber utilizado diferentes afinaciones y las signaturas de tiempo, les trajo críticas, porqué decían que eran pretenciosas, pero la verdad es que es más extraño que la gente siga adorando discos enteros escritos en 4/4, basados en una formula. 

Oceansize nunca fue popular. Nunca gozo de que la gente se abriera a su música, a excepción de ciertos sectores, pero nunca fue por una exposición comercial de la banda. No sonaban en la radio y tampoco salían en portadas de revistas. Oceansize se hizo de bandas basado en su propio esfuerzo por hacer buena música y que de los pocos seguidores que tenían hablaran de ellos. Siempre fueron buenos y siempre trataron de dar lo mejor de ellos, por lo menos debería de haber un poco de crédito en ello. 

Otra cosa terrible que le pudieron haber hecho a esta banda fue llamarlos una banda de Manchester, y toda la tradición que esto pueda implicar, aunque como lo mencioné antes, ellos no son de Manchester, y solo se mudaron allí por la escuela, no por nada más, no para que fueran conocidos como una banda de Manchester. Personalmente yo odio a toda esa escena baggy de principios de los 90. No los soporto. Para mi no creo que sea una tradición, así como también los dueños del poder quisieron hacer pasar a Seattle como algo especial para el grunge, o a Paris con el movimiento electrónico. Para mí no es una tradición. Y a ellos, en lo que a mí respecta, nunca se sostuvieron de la antorcha ni se pusieron en los calzones, y tampoco utilizaron cortes de pelo e hicieron música mala para decir que ellos eran de Manchester. Y tal vez aquella escena de Manchester signifique mucho para mucha gente, pero para mí nunca ha significado absolutamente nada, siempre he estado ocupado escuchando música buena como para ponerme a llorar por grupos que en lo personal no aportaron nada. Creo que ya deben de superar esos momentos y dejar de decir que son bandas de Manchester, porque eso no es una tradición y sólo es una invención de los medios. Elbow también es de Manchester, y no suena a “banda de Manchester”, Oceansize fue una banda que vivía en Manchester, pero no sonaba a mierda como los Happy Mondays o los Stone Roses o Blur. No porqué vivan en Manchester tienen que sonar a “banda de Manchester”. Para eso existe la gente convencional con gustos convencionales. Repito, estoy demasiado ocupado escuchando mejores bandas. Como justo en este momento que escucho otra “banda de Manchester” llamada Amplifier en su adelanto de su próximo disco, una canción que se llama Matmos, que simplemente suena hermosa. Y no, no suenan a “banda de Manchester”. Y por cierto, en este su tercer elepé, un ex-Oceansize participa como nuevo integrante de la banda, Steve Durose en las guitarras. 

Tal vez nunca se les hizo justicia, y sí la gente o los “críticos especializados”, se basaran en lo que realmente vale la pena, ósea la música, Oceansize debería de estar en los Top 10. Sin embargo quedan como uno de los tesoros que no han sido descubiertos. Y si ellos nunca fueron invitados a las grandes fiestas de los grandes eventos. La historia le guardará un lugar. Y sí no es así...pues porqué no tener nuestra propia fiesta.



martes, 19 de febrero de 2013

Opus Dei



Pues sí, estamos en la cima de aquel cerro, alto y solitario en medio de una meseta, desde do puede verse las lanzas de luz que penetran entre las nubes y atraviesan la sierra con fulgores que hacen brotar parte de la belleza escondida y que uno mismo sólo puede ver desde lejos y desde lo alto. En este momento estamos en un estado de euforia, con el viento partiéndonos con su filos frescos y veloces, frente a la sierra de luengos pliegues sobre sus faldas que se extienden hasta más allá del horizonte, sólo podemos ver siluetas y con los ojos más agudos que nunca, no queda de otra más que disfrutar por medio de los sentidos un ápice de la grandeza de la naturaleza y su imponente cadera cuasi interminable. Con la ayuda de la mente nos adentramos entre las montañas y sus diversos colores, bañado por la luz en partes, y escondidos entre umbras en otras. Es la magia de la mente la que nos permite sobreponernos ante tal paisaje. Es la frescura que renueva nuestros pensamientos y despeja nuestras ideas más añejas y recurrentes, esa introspección que sólo en un lugar así nos permite ver nuestro lugar en el mundo y nos motiva a aceptar nuestra coexistencia entre el vasto manto que nos alberga y que no hemos sabido respetar.

Todo esto de que te estoy contando, es justo lo que me viene a la mente y se alimenta de mi percepción sensorial, mis ideas y mi experiencia, es un producto subjetivo de mi paso por esta vida, pero que con ello pretendo motivarte para que salgas, huyas, y me acompañes, para que juntos disfrutemos de la riqueza de esta experiencia única y que es el primer paso de todo humano que pretenda tener un estilo de vida ascético y emancipado, en busca del contraste equilibrado que permita elevarse sin perder la condición propia de un ser humilde que disfruta el estadio de la vida, si bien efímero comparado a las estrellas, permanente en su catarsis. 

Luz y oscuridad reinan sobre el firmamento, las mismas montañas maculadas por estos elementos nos muestran su apariencia combinada de características cambiantes otorgadas por el vacío, las estrellas y las formaciones aún no descubiertas por la ciencia y sus herederos. Deseo que presto te hallaras a mi lado para conversar desde esta cima, sincerar nuestras palabras y otorgarnos el perdón por todo el daño que todos hemos hecho con o sin alevosía sobre nuestra madre. Que surja el perdón desde su vientre y fecunde nuestras ánimas. Y aunque no te encuentras a mi lado en este instante, sé que en una parte de tu mente se filtra mi voz y te repite esto que estoy describiendo, y hace que las palabras cargadas por su magia intrínseca dibujen los que mis ojos admiran. 

Ya comienza a decaer la esfera sol, y el viento arrastra un cúmulo denso de nubes cargadas de agua hacia este lugar, se oscurece el cielo detrás de nosotros y arrecia la fuerza con que sopla el viento, la  humedad del ambiente también ha aumentado, apenas si puedo mantener los ojos abiertos pero cabizbajo, no estoy muy acostumbrado a este clima, pero me siento muy bien a pesar del cambio de temperatura. Por momentos he quedado en silencio disfrutando el asombro, suspenso, veo cómo los caminos se pierden entre la sierra. Descansan entre las faldas los pequeños poblados donde asoman los campanarios de las iglesias, repiqueteando al atardecer, leves ladridos de perros viajan en las ventiscas que soplan por todos lados.
Me siento un momento antes de descender, a mi lado hay una capilla que alberga una imagen de María dibujada en una superficie de cantera, cubierta por una rendija oxidada y dentro hay una veladora extinta, encima de los bordes de la capilla descansa una cruz de madera, el único ribete que la viste es un listón morado, opaco y maltratado por el sol y las heladas. La tarde es confusa, la penumbra comienza a asomarse, mi descenso será pronto. Espero haber dado algunas pinceladas burdas de la magnificencia de este lugar y de sus formas caprichosas y palaciegas, honrando el origen del universo, la soberbia de su existencia, y el respeto y equilibrio que emana. Me dio gusto saber de ti, espero que tú también te hayas alegrado de entender esto que te he transmitido. Sursum corda.
 
 

sábado, 2 de febrero de 2013

Él y su Escocés


Tal vez era diciembre
La funda de su almohada en su cabeza
No había más tiempo para respirar
Una ambulancia aceleró
Aceleraba en cada esquina
Llamando por su nombre

Recuerdo el paisaje desde el asiento trasero
Sentados y mirando crecer las flores en el verano
Comimos helado en un sueño desierto
Y nos perdimos en el cantar de nuestro destino
Demasiado calor dentro
Demasiado calor fuera
Días cansados cuando decía que fuéramos a dar un paseo
Iríamos a viajar por el mundo
Yo, mi padre y su escocés

Dedalus y Licy eran sus nombre
Fueron novios
Ellos estaban inflamados de amor
Seducidos por la luz de mariposas
¡Cómo brillaban,
Cómo destellaban!
Aquellas mariposas

Nosotros dos parecíamos niños
Casi morimos cuando nos conocimos
Casi llegamos a la muerte
Por el impacto de los rayos
Pero en vez de eso había calor
Calor emanado del amor
Destellos brillantes en el cielo
Subimos por las rocas
Con lluvia y el cielo cubierto
En busca de poderes mágicos
Para curar el dolor de mi madre

Tal vez era diciembre
La funda de su almohada en su cabeza
No había más tiempo para respirar
Iríamos a viajar por el mundo
Yo, él y su escocés
En busca de poderes mágicos
Para curar el dolor de mi madre
Una ambulancia aceleró
Aceleraba en cada esquina
Llamando por su nombre
La luz nunca volvió a ver
Después de aquel último atardecer


jueves, 31 de enero de 2013

Praxis narrativa



De todo el tiempo compartido, nunca se había sentido abandonado como aquella vez, y sólo eso fue suficiente para jamás volver. Dejar todo en medio de la noche: mujer, hijos, casa, vida, tiempo y espacio. Abandonar todo e irse, huir  y volver, pero no al origen. Volver a otro punto escogido de forma estocástica por dios. ¿Y cómo no narrar eso? Yo, quien más conozco a mis queridos humanos. Yo, que fui arrojado a la tierra por mi buen juicio, quien ha cuestionado esa forma azarosa de actuar de mi amigo, al que ustedes llaman dios. Porque conozco bien a estas criaturas tan insignificantes y tan vehementes, con ese don que sólo mi gran amigo pudo darles, pero exageró más al decirles la peor mentira de todas, y hacerles saber que serían libres para obrar y pensar.

Pues bien, ahora que les he expuesto sólo un ápice de lo que creo de sus vidas y su dios, puedo proceder a contarles este extraño suceso y exponerlo de forma lacónica para que no se aburran, y me abandonen después como a todas aquellas cosas que siempre se proponen a hacer y que difícilmente comienzan por emprenderlas. Yo, más que nadie conozco su naturaleza improvisada, y la lucha fútil que han iniciado desde otrora al dividirse para poder erradicar su males congénitos, y elevar su creación más modesta: el elitismo. Continuemos entonces.

Ese hombre del que hablo, es un ser como cualquier otro, como tú o yo, da lo mismo, repentinamente, sus aspiraciones con lo que le rodeaba se esfumaron ipso facto, y, sólo por sentir un raro malestar decidió abandonar todo, envuelto en una vorágine de pensamientos que no lo dejaron volver los ojos atrás. Sólo se escuchó que susurró unas palabras al dispositivo que llevaba en la muñeca: traza el camino más corto al hospital.

El hombre vio un grafo en la pantalla de su reloj y caminó hacía uno de los puntos extremos de las líneas. Lanzo un gemido muy tenue, se agarró el pecho y detrás de sí cerró la puerta de su casa. Entonces eran las 22.30 horas, no había mucha gente en las calles, sin embargo, era un barrio iluminado. El hombre tenía una mirada nítida,  las manos delgadas, era esbelto, de cabello castaño, narinas estrechas y agudas, la frente reducida y pómulos pequeños y salientes. Con esas características permaneció hasta que acaeció el asalto de un parasito que tomaría su cuerpo para modificarlo.

El dispositivo indicaba el objetivo con gran precisión, un sitio en el centro de la plaza exterior del Hospital Central, rodeado de enfermos y médicos en hora de descanso, donde una vieja estatua sobresalía entre la multitud. Se trataba de un lugar común en la ciudad, pero Ignacio no lo conocía aún, él iba camino hacia ese lugar, cada vez más preocupado y con mayor sufrimiento.  El parásito actuaba en las entrañas de Ignacio, quién caminaba lánguidamente, con el cuerpo abotagado y la faz bermeja por el dolor, corría sudor copiosamente por su cuerpo, sus pensamientos flotaban en un vacío inmenso, y poco a poco eran también expulsados del cuerpo. El reloj se actualizaba rápidamente, de los 10 minutos iniciales en los que llegaría Ignacio al hospital ahora marcaba 15 minutos, cuando ya iba a mitad del camino. Quizá no lo lograría. Aunque, ¿por qué habría de llegar al hospital?, ¿quién lo salvaría de ese sufrimiento y sino que le anunciaba el fin?

Instintivamente llegó a la plaza del nosocomio. 00.00 horas. Los pantalones escurrían de lo que parecía ser sangre, que fluía de los hematomas. Se arrastraba, y las personas lo veían con morbo y desdén por su condición lastimosa, como aquellos leprosos de que hablan los textos antiguos. Así iba Ignacio, a rastras por la plaza. En la entrada del hospital varias personas señalaban a aquel hombre que ya no se le veía un rostro humano. Y se dirigían a él rápidamente un par de enfermeros, uno de ellos llevaba una varilla que extendió para convertirla en camilla, donde acomodaron el resto amorfo de Ignacio y lo llevaron dentro del edificio con gran esfuerzo.

Al llegar a la puerta principal, el dispositivo cayó de su muñeca, con la correa reventada por la hinchazón del cuerpo, pero, ¿por qué en ese momento, si lo había traído consigo desde hace ya una década, esperando el momento de activarse? Al parecer él lo sabía. Pero formalmente, sólo lo intuía, y por eso quiso ir al hospital, pues la señal esperada la lanzaría el viejo reloj. Ahí revisaron el cuerpo de Ignacio, el cual fue sometido a diversos y complicados procedimientos médicos para averiguar lo que estaba sucediendo, y aquella noche en que lo trataron, no pudieron diagnosticar nada, sólo lo observaban de vez en vez para intentar aminorar la hinchazón, pero sabían que resultaría inútil. En el fondo sólo realizaban un trámite de falsa humanidad.

Tirado sobre unas sábanas, yacía el cuerpo de Ignacio, atacado por ese extraño parásito que invadió su mente y ahora formaba por dentro un cuerpo dentro del cuerpo original, cuando ya eran las 2.00 horas, sacudía la mente para expulsar también el alma del anfitrión, y poder hospedarse él como nuevo propietario.  Es un extraño caso en el que un ser, sin morir biológicamente da paso a uno nuevo que lo ha matado psíquicamente, y, aunque el material del recipiente es el mismo (podría decirse), la estructura genética y morfológica ha cambiado completa y radicalmente. A pesar de todo, y que lo habían desahuciado sin enterarse siquiera del proceso que sufría, Ignacio vivía (aunque eso no era del todo cierto), y cedía su ser en sí a algo más, que no se sabe lo que sería, no podía evitarlo y no sabía las causas ni por qué a él le sucedía esa usurpación tan extraordinaria.

A las 4.23 horas, llegó un grupo de hombres uniformados de azul, llevaban un tanque con sustancia desinfectante, un carro, bolsas, cepillos y toallas. Levantaron las sábanas que cubrían a Ignacio y al verlo, se asombraron de ver muchas aberturas donde asomaba debajo de la piel ensangrentada un ser parecido a un hombre. Se alejaron y uno de ellos llevo su mano hacía el brazo izquierdo y frotó un brazalete que llevaba.  Llegaron dos hombres más, con bata y un carro muy sofisticado cual si fuera una cabina, y el mismo vehículo desplegó un brazo mecánico que sujeto el cuerpo que estaba en el suelo y lo colocó en la cabina.  Expelió desinfectante y se abrió nuevamente. Entonces, los dos hombres de bata, despacharon a los uniformados de azul, se quitaron las batas, y se pusieron una diadema que se expandió cubriendo sus cabezas como un casco, y uno de ellos, asintió con la cabeza  indicándole al otro un procedimiento de rutina que sólo ellos conocían.

Abrieron la cabina y tomaron unos instrumentos del carro y comenzaron a quitar los trozos de carne y ropa enredados, ahí estaba, un hombre asomaba debajo de los restos de Ignacio. Uno de aquellos examinadores encontró una billetera entre lo que parecía ser la vestimenta, la revisó y encontró una identificación que pertenecía a: Octavio De Vega. La foto correspondía con el hombre que estaban viendo entre los restos de vestido, carne, huesos y entrañas. Era delgado, de nariz afilada, cabello negro y largo, no parecía ser un hombre alto; respiraba normalmente, y parecía estar dentro de un sueño profundo. Mientras, todo lo que quedaba del cuerpo de Ignacio parecía haber sido torturado de la peor forma, y quizá fue así. 

Octavio de Vega era un hombre de 33 años, operario en una empresa de electrónica, según sus credenciales. Al salir del hospital, éste desconocido iba bien vestido, con una chaqueta negra y camisa blanca, pantalones de gabardina y mocasines, llevaba también un reloj digital en la muñeca. Su empresa se había encargado de los gastos, y de explicar los hechos acaecidos grosso modo. La existencia de Ignacio no pudo resolverse, nadie anunció su desaparición. La existencia real a partir de ese momento fue la de Octavio de Vega, pero no supimos el objeto de ella.